27/05/2026

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BIOAGRICULTURA DE VANGUARDIA

01/07/2018
Diversas verduras son cultivadas en una planta gestionada por Tingmao Agricultural Biotechnology Co. en la ciudad de Taoyuan, en la parte norte de Taiwan. La compañía estableció recientemente instalaciones similares en el PABP. (Foto de Huang Chung-hsin)

Las políticas con visión de futuro están dando lugar a un modelo agrícola de tecnología intensiva y valor agregado. 

La científica agrícola Wang Ching-i dejó de trabajar en el sector público en 2016 para unirse a la compañía de acuicultura Fongyu Corp., perteneciente a su esposo. Ambos, exempleados de la Estación de Investigación y Extensión Agrícola del Área de Kaohsiung, sita en el poblado de Changzhi, en el sureño distrito de Pingtung, reubicaron su empresa al Parque de Biotecnología Agrícola (PABP, siglas en inglés) al año siguiente. Allí establecieron instalaciones para criar alevines de róbalo y tilapia cultivados en agua de mar. 

Esta compañía utiliza alimento impregnado en probióticos y tanques de agua para criar sus peces. Fongyu adquirió la tecnología patentada para la producción en masa y la preservación de las bacterias usadas en este proceso del Instituto de Investigaciones Pesqueras (FRI, siglas en inglés) en la norteña ciudad de Keelung. El FRI, el parque y la estación de investigación para la que trabajó Wang funcionan bajo el Consejo de Agricultura (COA, siglas en inglés), una agencia a nivel de Gabinete.

Según Wang, los probióticos promueven el crecimiento de los peces al mejorar la calidad del agua y fortalecer el sistema inmunológico de estas criaturas. “El uso de esta tecnología se está convirtiendo en un estándar entre los inquilinos del parque”, apunta Wang. Los probióticos garantizan un entorno estable para la reproducción de los peces y al mismo tiempo aportan valor comercial a la marca”, explica. 

El Centro de Conservación Botánica Dra. Cecilia Koo, una entidad sin fines de lucro con sede en Pingtung, colabora con los arrendatarios del parque en la investigación de la flora. (Foto de Chuang Kung-ju)

Fomentando la colaboración

La empresa Fongyu recibió fondos del PABP para adquirir la tecnología de probióticos como parte una amplia gama de iniciativas gubernamentales a fin de impulsar la agricultura biotecnológica. El año pasado, el parque subsidió a 15 compañías ubicadas en dichas instalaciones, aportando entre 10.000 y 25.000 dólares estadounidenses, destinados a la colaboración entre sectores y la investigación de programas de comercialización. 

Según Chang Su-san, directora general del PABP, cada año se otorgan subsidios a un máximo de 20 proyectos, con el objetivo de potenciar el modelo agrícola de tecnología intensiva y valor añadido. “Hemos ayudado a las empresas dentro del parque a crear conexiones y buscar el apoyo técnico de más de 300 expertos de más de 30 instituciones terciarias y de investigación, incluyendo la Universidad Nacional Marina de Kaohsiung y la Universidad Nacional de Ciencias y Tecnología de Pingtung”, asevera la directora general del parque.

Más del 99 por ciento de los productores agrícolas de Taiwan son pequeñas y medianas empresas con menos de 3,33 millones de dólares estadounidenses en ingresos anuales o no pasan de 50 empleados, según Chang. “Nosotros podemos ofrecerles orientación en diversas áreas a fin de potenciar su funcionamiento y sus recursos humanos”, apunta Chang.

Fomentar la colaboración entre los sectores académico, público y privado es esencial para que la industria alcance todo su potencial, señala Wu Jen-leih, investigador invitado en el Instituto de Biología Celular y Orgánica en la Academia Sínica, la principal institución de investigación de Taiwan, sita en Taipei. Wu estuvo al frente del Programa de Desarrollo para la Industrialización de la Biotecnología Agrícola. De 2009 a 2013, esta iniciativa de 80 millones de dólares estadounidenses fue financiada principalmente por el COA, la Academia Sínica y el Ministerio de Ciencias y Tecnología (MOST, siglas en inglés), con apoyo adicional de los ministerios de Economía, Educación, y Salud y Bienestar. 

Más de 160 compañías participaron en el programa con miras a comercializar las innovaciones biotecnológicas en industrias como la acuicultura, la ganadería y el cultivo de plantas. El proyecto generó la transferencia de 277 tecnologías desarrolladas en Taiwan y el establecimiento de seis compañías. Hoy en día, Wu continúa realizando esta tarea como encargado de la Oficina para Análisis y Promoción de Biotecnología Agrícola en la Academia Sínica. 

El biólogo molecular señala que el alto nivel de competitividad en el campo agrícola de Taiwan es consecuencia de la acumulación de avances técnicos e investigación a lo largo de más de un siglo, desde la época del régimen colonial japonés (1895-1945). “Ahora, es el momento de adoptar la era de la agricultura inteligente usando la biotecnología para crear productos con valor añadido”, explica Wu. “Estos esfuerzos deben hacer uso de las ventajas de Taiwan en automatización y tecnologías de la información y las comunicaciones”, continúa Wu.

Instalaciones de producción en el parque operado por TCI Co., el principal exportador de suplementos alimenticios del país. (Foto de Huang Chung-hsin)

Plantando las semillas

El PABP, con 233 hectáreas de extensión, es pionero en la modernización del sector agrícola de Taiwan. Establecido en 2006, el parque alberga 105 compañías en industrias de diferentes rubros tales como vacunas y alimentos para animales, biofertilizantes y biopesticidas, cosméticos, sistemas para el control medioambiental, alimentos saludables y servicios de pruebas. Con instalaciones para aduanas, inspección y cuarentena, el PABP ha atraído inversiones por un total de 348,67 millones de dólares estadounidenses hasta finales de abril.

El valor de producción de las compañías allí ubicadas excedió los 216,67 millones de dólares estadounidenses en 2017, señala Chang, agregando que se espera que esta cifra alcance los 600 millones de dólares una vez se haya completado el proyecto de expansión de 165 hectáreas. Proyectado a inaugurarse a finales del año próximo, el espacio adicional significa que la cantidad de empresas en el parque puede llegar a las 180.  

La bioagricultura abarca varios elementos del programa central de revitalización económica del Gobierno. La iniciativa de las industrias innovadoras “cinco más dos” tiene como objetivo la biotecnología y los productos farmacéuticos, la energía verde, el internet de las cosas, la defensa nacional y la maquinaria inteligente, así como la economía circular y el nuevo paradigma de desarrollo agrícola. 

Por su experiencia, el PABP está a la vanguardia en este campo emergente en todo el país. Las autoridades del parque están supervisando la construcción de un parque comercial agrícola de alta tecnología que contará con invernaderos reforzados contra las tormentas en el distrito de Changhua, en el centro de Taiwan, así como un sitio para logística de 17 hectáreas para la distribución de la cadena de frío cerca del Aeropuerto Internacional de Taoyuan. 

Además, la Plantación de Orquídeas de Taiwan, de 175 hectáreas, también estará bajo la gestión del PABP. El clúster de unos 60 agricultores en la sureña ciudad de Tainan está actualmente bajo la supervisión del Gobierno de dicha ciudad. “La integración de estos parques ubicados en el norte, centro y sur de Taiwan ayudará a impulsar los intercambios dentro del sector, compartir recursos entre grupos del sector privado y público y mejorar los procesos de producción, con el objetivo de establecer una completa cadena de suministro agrícola de alta tecnología”, manifiesta Chang. 

Plántulas crecen en la Plantación de Orquídeas de Taiwan, en la sureña ciudad de Tainan. La gestión de la plantación está siendo transferida al PABP. (Foto de Chang Su-ching)

Atención a los mercados emergentes

Según la directora general, el crecimiento de la industria bioagrícola de Taiwan fortalecerá los lazos económicos de la nación con el Sudeste Asiático. Las empresas dentro del PABP poseen ventajas tecnológicas sobre sus competidores en la región y están prestando atención a su mayor demanda de artículos tanto industriales como para el consumidor, señala Chang. 

Fongyu es una de las empresas del PABP que está incrementando su presencia en los estados miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. La compañía exporta a Malasia, Tailandia y Vietnam, y tiene planes de ofrecer equipo y servicios técnicos de acuicultura en esos países, declara Wang. Un modelo similar está siendo adoptado por otra empresa del parque, Advanced Green Biotechnology Inc., uno de los mayores fabricantes de biofertilizantes y biopesticidas de Taiwan. 

La compañía fue fundada en 2002 en el centro de incubación de la Universidad Nacional Chung Hsing en Taichung, a fin de comercializar la investigación de biotecnología agrícola en microorganismos. Seis años después, se trasladó al PABP. “La tendencia internacional hacia el uso de pesticidas y fertilizantes no químicos no solo es beneficiosa para el medio ambiente, sino que brinda oportunidades comerciales”, indica Ken Liu, presidente de la citada empresa. 

Advanced Green entró en la industria antes de que se estableciera un marco legal sobre las diferentes formulaciones biológicas y químicas. Pero en 2007 se promulgó la Ley de Producción y Certificación Agrícola, que consagra la definición legal en Taiwan para el término “producto agrícola orgánico”. Luego, siguieron las iniciativas gubernamentales que animan a los agricultores a usar fertilizantes y pesticidas no químicos, lo que impulsó el crecimiento de Advanced Green y otras empresas afines. 

La compañía también se ha beneficiado de los programas gubernamentales para apoyar la comercialización y las conexiones relacionadas con investigaciones. El biopesticida de Advanced Green que usa la bacteria Bacillus mycoides para tratar las plántulas de orquídeas afectadas por la enfermedad de la hoja amarilla, evolucionó gracias a su participación en el programa de cinco años dirigido por Wu.

El Centro de Acuicultura Yai-Tai en el PABP cuenta con una amplia variedad de peces y camarones ornamentales producidos por los arrendatarios. (Foto cortesía del Centro de Acuicultura Yai-Tai)

Además de los biofertilizantes y biopesticidas, Advanced Green vende sistemas de fermentación bajo la marca Bio Bar, a importantes granjas en países como China continental, Malasia, Filipinas y Tailandia. “En comparación con la compra de agentes confeccionados, el cultivo de la bacteria en el sitio ofrece una reducción significativa de los costos”, explica Liu.

El sistema, que incluye un tanque de fermentación así como dispositivos para filtrar y calentar, fue diseñado para facilitar su envío en contenedores de carga. Advanced Green ha patentado la tecnología en Taiwan, China continental y Estados Unidos. 

“La microbiología tiene la llave para desarrollar mercados que aún no están explotados aún en el campo tradicional de la agricultura”, puntualiza Liu, aludiendo a la estrategia de “océano azul”, que supone crear nuevos nichos de mercado para superar a la competencia. 

“El uso de bacterias puede ser más efectivo que los pesticidas químicos y al mismo tiempo es favorable al medio ambiente”, explica Liu. “Este tipo de aplicaciones biotecnológicas serán esenciales en el futuro, a medida que los consumidores y las autoridades competentes presten mayor atención al medio ambiente y la seguridad alimentaria”, agregó el presidente de Advanced Green. 

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